Según los cánones chamánicos de Altái
Creamos en el Altái tambores con aro de cedro, membrana de piel de maral y un sonido grave y profundo. El trabajo artesanal, la textura natural de los materiales y una vibración perceptible definen el carácter del instrumento.
En su base está la tradición altaica de elaboración de tambores. La continuamos combinando el estudio de instrumentos históricos con el oficio de los maestros y la experiencia de uso de nuestros tambores por sus propietarios en el mundo moderno. Las dimensiones, la estructura del aro, la preparación de la piel y la membrana sin pintar forman parte de este enfoque.
Los preceptos chamánicos definen cómo se hace el tambor: con qué materiales, cómo se construye su armazón de madera y cómo se prepara la membrana. La elaboración del instrumento y su personalización eran tareas diferenciadas en esta tradición. El maestro artesano creaba el tambor y el chamán le otorgaba su propia identidad.
Al estudiar tambores de museo y descripciones de la tradición altaica, prestamos atención a las proporciones, la madera, la membrana y el asidero. Este conocimiento continúa en el trabajo actual del taller: en la elección de materiales, el diseño y el proceso de elaboración.
Hoy el tambor ALTAU está abierto a cualquiera: músicos, personas que trabajan con el sonido, o quienes lo utilizan para la meditación o su práctica personal. Usted mismo elige qué lugar ocupará en su vida.

El diámetro de nuestro tambor principal es de 60 centímetros. Elegimos este tamaño a partir del estudio de instrumentos tradicionales y de nuestra propia práctica: un sonido profundo combinado con un peso cómodo para trabajar.
El tamaño determina cómo suena el tambor y cómo se siente en las manos. En el instrumento principal mantenemos las proporciones elegidas, trabajando con rigor cada parte de su estructura.
Un sonido grave y profundo, con una vibración tangible. Puede estremecer y también calmar. La maza y la forma de tocar revelan distintos matices de su sonido.
El trabajo sobre la voz del tambor comienza en el marco de madera: es su base en muchos sentidos. La madera, la profundidad y la estructura del aro intervienen en el sonido junto con la membrana y su tensión. Por ello prestamos especial atención a la creación del aro, así como a la preparación de la piel y al ensamblaje.
Una membrana natural, elaborada en cuero crudo sin curtir, responde a la humedad y a la temperatura. Conforme varía su tensión, cambia la voz del instrumento. Esta cualidad del material acompaña al tambor al tocarlo y en el trato diario con él.


El aro, de 14 centímetros de profundidad, lo ensambla a mano un artesano especializado en la fabricación de aros. Es una especialidad propia: trabajar la madera, unir los bloques de cedro y lograr la precisión de la forma circular.
Los bloques de cedro se encolan al tresbolillo. Las piezas adyacentes se apoyan entre sí, formando la estructura de madera del tambor. Este diseño permite preservar el cedro y obtener un aro resistente.
La forma circular es fundamental para la resistencia. La piel tensada ejerce presión sobre el marco; al secarse, esa fuerza se incrementa. Una circunferencia regular ayuda a distribuir esta carga de manera uniforme. Según la experiencia del taller, cualquier desviación de la forma circular hace que el aro sea más vulnerable a romperse.
Con una sequedad extrema, la piel es capaz de quebrar un aro débil o de forma irregular. Por eso la exactitud en la forma y en las uniones forma parte del trabajo en un instrumento concebido para durar toda la vida.
Para la membrana utilizamos piel de maral de granjas del Altái donde los animales pastan en libertad. El maestro prepara a mano la piel como cuero crudo y, tras el proceso, la tensa sobre el aro.
Es el método tradicional de preparación de la piel. El tambor necesita una membrana viva, sin curtir, que responda a la humedad y al calor. Requiere más cuidados, pero responde mejor a la afinación y al tensado mediante secado natural.
La forma tradicional chamánica de afinarlo es secarlo suavemente al calor del fuego. La piel pierde humedad, su tensión aumenta y el tono se vuelve más agudo. Así, el trato con la membrana natural se convierte en parte del trabajo con el instrumento.
La preparación de la piel y su tensado forman parte del trabajo sobre el sonido. La membrana debe interactuar con el marco de madera. Su estado influye en la voz del tambor y en la carga que soporta el aro; por ello ambas partes se consideran de forma conjunta en la elaboración y en el cuidado posterior.
Los tonos y la textura de la piel se conservan. Cada tambor tiene su propia superficie natural, perceptible en la membrana sin pintar.
El tambor se sujeta por el asidero al tocar. En los instrumentos tradicionales del Altái se tallaba con forma de figura humana, con rostro y piernas. Esta imagen se vinculaba al espíritu guardián del tambor, al chamán protector y a la continuidad entre generaciones.
El asidero aunaba la función práctica con el sentido simbólico. Su forma es otro detalle a través del cual se manifiesta la estructura tradicional del instrumento.


En la tradición altaica en la que nos basamos, el maestro artesano confeccionaba el tambor para el chamán. Al recibir el instrumento, el chamán lo completaba con dibujos y objetos personales. La fabricación sentaba las bases para esa posterior personalización.
Entregamos el tambor con la membrana sin pintar, manteniendo este principio. Su apariencia futura la decide el propietario. Se puede conservar la superficie natural o añadirle con el tiempo aquello que tenga significado para usted.
Sobre el aro, la preparación de la piel, el ensamblaje y la funda de cuero trabajan maestros de sus respectivos oficios. Cada uno se concentra en su labor; del instrumento completo y del conjunto responde el taller ALTAU.
Las revisiones acompañan a cada fase de elaboración. Antes de tensar la piel, el maestro examina y acepta el aro; durante el ensamblaje se comprueban las piezas preparadas y las fijaciones. Las observaciones se ponen en común entre los artesanos y la experiencia acumulada se aplica en los siguientes instrumentos.
Tras el tensado, el tambor se cuelga para su secado y luego se deja reposar. Se hace un seguimiento del instrumento y se cuida la membrana. Tras el transporte, el tambor también requiere un tiempo de adaptación a las nuevas condiciones. Antes del embalaje y envío realizamos una inspección final.
Acopiamos los materiales según la temporada y los utilizamos a lo largo del año. El encargo del tambor principal puede realizarse en cualquier época del año; acordamos los plazos en función del trabajo de los artesanos.
Cómo trabaja el taller →En la tradición del Altái, la vida del tambor estaba ligada a la de su dueño. El armazón de madera se conservaba y la membrana dañada se reemplazaba si era necesario. El propio aro permanecía como base del instrumento.
Creamos el tambor pensado para durar toda la vida. Por ello, la solidez del marco de madera, el trabajo con la piel y la posibilidad de mantenimiento posterior son prioritarios desde el inicio de la elaboración.

Hoy el tambor habita en casas, viaja y cambia de clima. En invierno, la calefacción reseca el aire en las viviendas; en ambientes más húmedos, la membrana absorbe humedad. La variación en su tensión afecta tanto al sonido como a la carga sobre el aro.
Nuestra experiencia en envíos, manejo de los tambores y reparaciones nos ayuda a tener en cuenta estas condiciones. La estructura tradicional perdura en un instrumento adaptado a la vida moderna. El taller se mantiene en contacto con el propietario para resolver dudas sobre el cuidado y estado del tambor.
Junto con el tambor recibe una funda de cuero hecha a mano, tres baquetas y el pasaporte del instrumento.
La funda la elabora un taller de marroquinería para el almacenamiento y los traslados del tambor. Las tres baquetas permiten variar el carácter del sonido según la forma de tocar. El pasaporte acompaña al instrumento y mantiene su vínculo con el taller.
Tambor de 60 cm de diámetro, funda de cuero hecha a mano, tres baquetas y pasaporte.
El precio incluye el 21 % de IVA. El importe final del IVA se calcula según el país de entrega. Los gastos de envío se calculan por separado antes del pago. Puede adquirir un tambor disponible o encargar su confección tras el pago. La disponibilidad, los plazos de entrega y el envío a su país se acuerdan personalmente.
Deje su correo electrónico y le avisaremos cuando haya tambores disponibles y medidas grandes poco frecuentes.